lunes, 10 de febrero de 2025

COLABORACIÓN CON EL CENTRO ASTURIANO DE BARCELONA

 


Muy ilusionada con este proyecto. 

Mi colaboración con el Centro Asturiano de Barcelona. Feliz de poder compartir con ellos mis ilustraciones de Mitología Asturiana.

Disponible en: CENTRO ASTURIANO DE BARCELONA


domingo, 14 de marzo de 2021

BREVE REFLEXIÓN SOBRE MI TRABAJO CON LA MITOLOGÍA ASTURIANA

 





En este enlace Mitología asturiana | La Exuberancia de Hades (wordpress.com) me encontré con una ilustración de la Guaxa que realicé para el hermoso proyecto: el Gran Libro de la Mitología Asturiana en colaboración con Alberto Alvarez Peña, Neto, Gaspar Meana y otros muchos y reconocidos ilustradores asturianos.

Es reconfortante ver desde la distancia, en la modernista y e inquieta Barcelona, ver que en mi tierra, mis paisanos siguen recordando mi trabajo.

También he rescatado los recortes siguientes:

Los seres mitológicos toman Porrúa - La Nueva España (lne.es)

Últimos días de la muestra sobre mitología asturiana en Posada - La Nueva España (lne.es)

https://bibliotecadefigueras.blogspot.com/2012/07/exposicion-mitologia-asturiana.html 

de cuyo libro un bloguero ha tomado prestada la ilustración que hice del pesadiellu:

Mitología asturiana | La Exuberancia de Hades (wordpress.com)

o el recientemente renovado: PASEO DE LA MITOLOGIA | Blog San Blas · Noticias (collanzo.com)

Donde se puede pasear por un paraje maravilloso rodeada de personajes de la mitología asturiana al amparo de un parque natural.

Todo esto, hace que me replantee mi actual interés hacia lo abstracto del arte y la deconstrucción de las formas. 


miércoles, 30 de mayo de 2012

Mi padre: ese querido desconocido








Recuerdo su cara, su risa contagiosa,  sus ojos oscuros, grandes, brillantes que podían atravesarte con una mirada. Su voz ronca, lista para la alabanza y para la crítica. Su energía, su curiosidad infatigable, su creatividad y su facilidad para el dibujo. 

Recuerdo la ternura de sus manos grandes y ásperas después de mucho trabajar en el taller donde pasaba la mayor parte de su jornada laboral.

Recuerdo verme sentada en sus rodillas, celebrando su regreso y tocando con mis pequeñas manos su rostro, mientras titubeante trataba de decir todas y cada una de las partes de su cara morena, sonriente:
 
¿Cómo se llama, nena? A ver si lo recuerdas... me preguntaba mi madre expectante.

Yo miraba a mi padre atentamente y él me sonreía desde esa altura inconmensurable que tienen los adultos frente a los niños de corta edad. 

Estábamos en la cocina, él venía de trabajar y mi madre estaba terminando de preparar la cena, pero también  tenían tiempo para mí y el resto de mis hermanos que ahora estaban jugando en la sala de estar.

Yo entonces me concentraba, fruncía el entrecejo intentando encontrar la respuesta correcta a la pregunta y  mis padres aguardaban expectantes.

Titi...titi... respondía yo enseguida feliz por haber dado con la respuesta. 

Se sonreían y mi padre me acariciaba la cabeza que en aquel entonces era de color castaño claro, casi rubio. 

Y sí, claro que me entendían;  quería decir nariz, por supuesto.

Ellos asentían entusiasmados intercambiando miradas de complicidad y orgullo mal disimulado.
Y entre acierto y error, risas y cosquillas nos pasábamos aquellos preciosos minutos. 

Porque después papa tenía que cenar y nosotros teníamos que ir a la cama.

Y me sentía tan feliz. 

Porque sentía mi corazón pequeño inundado de luz y  satisfacción por haber demostrado mi sabiduría infantil de tres años y medio.